VALLE DE BRAVO:  PUEBLO MÁGICO DE TRADICIONES Y BELLOS PAISAJES

VALLE DE BRAVO: PUEBLO MÁGICO DE TRADICIONES Y BELLOS PAISAJES

La excelencia e historia de Valle de Bravo, pueblo mágico de tradiciones y bellos paisajes, inspiraron a VICTORIA para darle un espacio preferente en las páginas de esta edición. La arquitectura, el ambiente, sus hoteles, clubs de vela y la mariposa monarca, entre otros, retratan la esencia de uno de los pueblos más legendarios de México.

Valle de Bravo es uno de los destinos predilectos para vacacionar en el estado de México. La hermosura de este municipio le ha valido el reconocimiento de ser considerado como un Pueblo Mágico. En Valle de Bravo se conjunta la mezcla perfecta entre las bellezas que brinda la naturaleza, el lujo de lugares exclusivos y la tradición de su pueblo.

Uno de los principales atractivos de Valle de Bravo es un lago artificial construido en 1947 como parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán, el cual fue cimentado sobre un río por el que se desahogaba el agua de las lluvias.

En uno de los extremos se halla una parte de la Ciudad Típica, que abarca 2 kilómetros y se conecta con el centro del municipio y montes aledaños, los cuales pueden ser escalados para disfrutar de una vista impresionante..

DEPORTES DE ALTURA

Dotado de una vegetación sumamente boscosa, con abundantes coníferas, ejemplares éstos que llegan a medir hasta 40 metros de altura, Valle de Bravo, en el Estado de México, es un notable destino de altura, tanto por la calidad de su infraestructura turística, como por su conveniencia para practicar vuelos deportivos en técnicas como el ultra light trike, ala delta y parapente.

Los trikes, son aviones ultraligeros que pesan 210 kilogramos y que pueden alcanzar desde 50 a 120 kilómetros por hora. La vivencia de tripular uno de estos vehículos es parecida a la del planeador ala delta o la del papalote con el que se vuela desde la montaña. En Valle de Bravo se desciende por una cañada hasta volar a nivel del lago y de esta manera, disfrutar de un inmejorable paisaje.

Ala delta o Hang glider: Se trata de un planeador que se controla con la variación de pesos en el centro de gravedad. Tiene un peso de 45 kilogramos y puede desplazarse a una velocidad que va de los 30 a los 100 kilómetros por hora, especialmente en las competencias. Al practicar el ala delta en Valle de Bravo, se despega corriendo desde una montaña de 380 metros de altura, o bien, existe la alternativa de ser remolcado por un avión ultraligero y tras unos 600 metros, soltarse para planear. Este paseo, en Valle de Bravo, tiene una duración aproximada de media hora.

Como ocurre en el caso de Ala delta, el vuelo en parapente en Valle de Bravo precisa de una montaña para la dinámica del despegue y la elevación. Tanto el piloto como el pasajero van sentados, y resulta muy agradable para contemplar el panorama desde las alturas, El parapente puede ser practicado por niños y también por adultos en plenitud, con la guía necesaria y el equipo adecuado. Este último soporta tripulantes con un peso máximo de 95 kilogramos. El paseo en parapente en Valle de Bravo tiene una duración que va de los 20 a los 30 minutos.

LOTO AZUL Hotel & Spa

Un encuentro con la naturaleza en la magia de Valle de Bravo

Rodeada de hermosos paisajes y buena energía, LOTO AZUL está ubicado en un lugar estratégico, que armoniza con la naturaleza y ofrece un ambiente de total tranquilidad y sosiego a sus huéspedes. Ubicado en Valle de Bravo, este hotel cuenta con piscina, temazcal, cancha de cross ball, basquetbol y voleibol, gimnasio, restaurantes y un espléndido Spa.

SU HISTORIA

A fines de los años setenta, después de una larga búsqueda, Harish Johari, maestro tántrico de la India y el propietario del Hotel, Agustín Salvat, encontraron el sitio donde está enclavado hoy el Hotel Loto Azul. El desafío era encontrar un lugar magnético donde pudiera erguirse un ashram. El Loto Azul es un hotel ecológico rodeado de jardines ornamentales situado en el legendario Cerro de Otumba, en Valle de Bravo. Fue construido en un centro de energía hindú, siguiendo la filosofía Feng-Shui, utilizando materiales naturales como madera, piedras y cristales de cuarzo.

Instalaciones

La edificación del Hotel, donde los huéspedes pueden disfrutar de un verdadero encuentro con la naturaleza, se llevó a cabo durante muchos años. El criterio para construirlo se inspiró en el respeto al entorno natural del terreno, y la vegetación se fue enriqueciendo con árboles frutales y de ornato, que en algunos de los casos formaban parte de las cabañas. Sólo se utilizaron materiales naturales como madera, adobe y piedra. En la cimentación se incrustaron estratégicamente cristales de cuarzo para incrementar la captación de la energía polar magnética.

Había reglas que seguir en la construcción: los sanitarios se orientaron al norte, punto cardinal tamásico; las camas se orientaron al sur para aprovechar el flujo natural del planeta. La consulta del I-Ching y su aplicación en el Feng-Shui determinaron el ritmo cromático de las estructuras del Hotel. Asimismo, el algodón, la lana y otros materiales naturales se integraron a la decoración.

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